martes, 29 de noviembre de 2011

Visión panorámica de un vecino




Por Hamlet Herman
(Intelectual Dominicano)

Empecé mi periplo por La Habana disfrutando un amanecer de noviembre. Lo fotografié 51 veces para perpetuar aquellos momentos. Goloseaba cada instante en que la claridad se abría paso detrás de El Morro y la Fortaleza de la Cabaña. El generalísimo Máximo Gómez, sobre su corcel apoyado en tres de sus patas, miraba hacia el mar, en espera del cumpleaños del día siguiente. El Paseo del Prado empezaba a hormiguearse con trabajadores tempraneros y turistas trotadores que aprovechaban la brisa fresca para anticiparse al día.

¿Noté cambios en los ambientes en que estuve? ¡Claro que sí! La xenofobia creada por las constantes agresiones del cercano imperio durante medio siglo se ve desplazada por la inmensidad de turistas curioseando por la capital cubana. San Eusebio de los Leales ha convertido La Habana Vieja en La Habana Nueva. No oso cuantificar el turismo que se mueve por las empedradas calles de La Habana Vieja, mayormente peatonizada, pero si algún congestionamiento de tránsito hay en Cuba, es provocado por la gran cantidad de autobuses turísticos. Y me asalta la idea de que los gobernantes dominicanos están perdiendo el tiempo al desatender la zona colonial de Santo Domingo, para único beneficio de la delincuencia y perjuicio del turismo nacional.

En un país tradicionalmente homófobo, la comunidad homosexual y lesbiana de Cuba va gradualmente saliendo a la superficie, exigiendo derechos, no favores. Siempre dentro de la Revolución, no combatiéndola. Eso tiene mucho que ver con la energía de Santa Mariela de los Castro Espín quien, con belleza, humildad y ovarios bien puestos está realizando una revolución. La Revolución es para todos y todos deben ser incluidos en los avances de la sociedad. Sin discriminaciones, aunque eso sea todavía una tarea realizable a largo plazo luego de cinco siglos de desigualdades.

Algo semejante ha ocurrido con la horrible discriminación racial que, aún dentro del proceso revolucionario, clonaba para seguir existiendo. Pero con la educación y la salud como los principales vectores de la Revolución y la nivelación del conocimiento en sentido general se van destupiendo los vasos comunicantes de la igualdad de oportunidades para cada etnia.

Uno de los “cambios” que más sorprende es la proliferación de la comunicación celular, por lo menos entre la población joven. Preparado mentalmente estaba porque, en Santo Domingo, porta celular hasta el vendedor de frutas en las esquinas. En La Habana, ya la comunicación a través de estos aparatitos es cosa común y nadie se escandaliza ante la imagen de los jóvenes con auriculares, algunos de éstos llevando una “laptop” bajo el brazo.

Percibí, asimismo, que la burocracia estatal y la partidaria han recibido un “remeneón” de padre y señor mío. La juventud se ve más y mejor representada en los estamentos de toma de decisiones, aún cuando no se desprecia la experiencia y el conocimiento de aquellos que forjaron la Revolución. Se han abierto oportunidades para negocios por cuenta propia y los “empleados públicos” van decayendo en cantidad, aligerando así la carga que, en países como el nuestro, frenan el desarrollo.

Sorprendente sigue siendo la tendencia del ciudadano cubano promedio a quejarse. Viven inconformes hasta por aquellos temas en que son los mejores. Mantienen todavía el grave defecto de compararse con los países industrializados, no con los atrasados. Si se midieran en relación con los tercermundistas, entenderían que no vale la pena quejarse cuando Cuba revolucionaria es la primera en educación y en salud a nivel continental mientras los dominicanos andamos rozando lo peor en esos dos sectores. Eso sí, nos mantenemos entre los primeros en delincuencia y narcotráfico.

Fueron el segundo país con mayor cantidad de medallas de oro en los pasados Juegos Panamericanos. Una gran proeza a la cual nos acostumbraron sus atletas. Pero no, los cubanos están deprimidos porque el béisbol quedó en cuarto lugar y ha perdido la hegemonía mundial. Se exigen más y más cada vez, y no llegan a advertir que el mundo deportivo se ha preparado para vencer a Cuba. Entonces los sorprenden sus adversarios porque algunos estrategas deportivos cubanos no admiten que los tiempos han cambiado y ellos están obligados a ajustarse.

Y parece que el cambio les está haciendo mucho bien.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Concierto Barroco



De plata los delgados cuchillos, los finos tenedores; de plata los platos
donde un árbol de plata labrada en la concavidad de sus platas recogía el
jugo de los asados; de plata los platos fruteros, de tres bandejas redondas,
coronadas por una granada de plata; de plata los jarros de vino amartillados
por los trabajadores de la plata; de plata los platos pescaderos con su pargo
de plata hinchado sobre un entrelazamiento de algas; de plata los saleros, de
plata los cascanueces, de plata los cubiletes, de plata las cucharillas con
adorno de iniciales... Y todo esto se iba llevando quedamente,
acompasadamente, cuidando de que la plata no topara con la plata, hacia
las sordas penumbras de cajas de madera, de huacales en espera, de cofres
con fuertes cerrojos, bajo la vigilancia del Amo que, de bata, sólo hacía sonar
la plata, de cuando en cuando, al orinar magistralmente, con chorro certero,
abundoso y percutiente, en una bacinilla de plata, cuyo fondo se ornaba de
un malicioso ojo de plata, pronto cegado por una espuma que de tanto
reflejar la plata acababa por parecer plateada...

lunes, 24 de octubre de 2011

Programa radial de Miami sobre los artistas cubanos a propósito de videoclip de Isaac Delgado y Gente de Zona








Link: 

martes, 18 de octubre de 2011

Anthony Bourdain en La Habana


CUBA, CUBA CUBA

July 11, 2011, 2:18 PM  | 
Anthony Bourdain
Say what you want about Castro–(we CAN, after all, Cubans not so much)–he managed, through design or neglect, to keep Havana beautiful.
Run down, crumbling, many buildings barely habitable–even the national baseball team has to play during the day because their stadium lights are broken and the country is too poor to fix them. Where things barely work, where time is arrested, where a failed ideology wheezes along on life support long after its inventors and sponsors abandoned it–at least, at least Havana is un-****ed by time. Where Moscow and St Petersburg brim with newly uglified buildings, malls, and the old cookie cutter concrete blocks leftover from the workers’ paradise, Havana looks like a shabbier but still gorgeous version of its older self. When it all changes, as it surely shall, I hope Havana’s waterfront, the malecon, the old hotels, the facades, the Nacional, the Tropicana, the cars–they remain–at least in appearance and design–the same. I’d hate to see fast food signs, the boutique hotels, bottle service, frat bars and canary yellow Lamborginis of the douche side of Miami. When everybody’s wired and connected and chatting freely, watching 500 channels of cable and voting their minds, I hope the mojitos don’t start coming in sno-cone form, the old neighborhoods dug up for golf courses or water parks.
It’s easy, I know, to over-romanticize the unspoiled. Especially when “unspoiled” means “poor”. But look. Look.
Whatever your politics, however you feel about Cuba–look at tonight’s show and admit, at least, that Havana is beautiful. It is the most beautiful city of Latin America or the Caribbean. Look at the Cuban people and admit that they are proud and big hearted and funny and kind–and strong as hell, having put up with every variety of bullshit over the years. On these things, I hope we can agree.



http://www.youtube.com/watch?v=m8H979Mxgxc

domingo, 18 de septiembre de 2011

Requiem por Nueva York

Alexis Romay

Tomado de belascoainyneptuno.com

Estuve al menos media hora en uno de los vagones del metro N, en mi trayecto rumbo al sur de Manhattan, varado en algún punto impreciso entre las estaciones de la calle ocho y la calle 14. En aquel entonces no tenía teléfono móvil. (A decir verdad, no creía en los teléfonos móviles: me irritaba sobremanera la gente que andaba arriba y abajo en cuchicheo perenne con Dios sabe quién al otro lado de la línea). Horas después, aclaradas las dudas, comprendería que de poco me habría valido una conexión celular. Casi todos los circuitos telefónicos en ese momento estaban incapacitados.
Al principio no nos dijeron nada. Por suerte o por desgracia, mis años en Cuba me habían familiarizado con la vaguedad como método de información, así que intenté ignorar aquel desconocimiento que nos mantenía, en su forma más literal, bajo tierra: las autoridades ferroviarias habían optado por preservar la calma en el submundo. Ya al cabo de cinco minutos, cuando la parada irregular se había extendido mucho más de lo acostumbrado, empezaron a anunciar por el sistema de altoparlantes que debido a una congestión al sur de Manhattan estaban demorando —y hasta desviando— los trenes que iban al área de Wall Street.
¿De qué tipo de congestión hablaban? Se referían al hecho como algo que ocurría “above ground”. La manera en que decían “above ground” me pareció un poco melodramática: más apropiada para una película taquillera del Hollywood más comercial. «Estos americanos», pensé. Por otra parte, ¿cómo era posible que un disturbio sobre tierra pudiera afectar a quienes viajábamos —ajenos a todo— en sus entrañas? La claustrofobia empezó a generar preguntas que, por el momento, iban a caer en saco roto. Sin otra alternativa, regresé a la lectura de turno, que era, con toda probabilidad, algún escritor del Boom latinoamericano, a quienes tuve que (re)leer para (mi desdicha y) la maestría en esta olvidada lengua que cursaba por aquel entonces.
Pasado un tiempo incalculable, le dieron luz verde al tren. Recuperó el ritmo y en par de minutos se puso en la estación de la mentada calle ocho. Bajaron varios pasajeros, pero —esto debió haberme sorprendido— el flujo fue unidireccional: no subió nadie a repoblar mi vagón. No presté atención al detalle. ¿Qué se podía esperar de un martes común y corriente?
El tren siguió su curso como si nada hubiese pasado; como si la media hora que nos retuvo en ese limbo subterráneo perteneciera a otra vida, a otro tiempo. Casi automáticamente empecé a ensayar la excusa que le daría a mi jefa para amortiguar la tardanza. ¿Me creería? ¿Media hora atascado en tierra de nadie? A otro perro con ese hueso. La próxima parada era la mía. Me quedaba en Prince, esquina a Broadway. Mi trabajo por aquellos días estaba a unos pasos de la boca del metro: en la calle de los teatros, entre Prince y Spring. Por lo general, salía como un sonámbulo del tren, inmerso en las páginas de algún libro —cualquier libro—, con pleno conocimiento de la distancia entre cada peldaño de la escalera del Subway, dueño de cada olor que emanaba del superpoblado Downtown neoyorquino, experto en evitar a todo tipo de transeúntes sin despegar la vista de las páginas que me ocupaban.
Esa mañana, a la salida del metro, tropecé con un escalón a desnivel —esta imagen la insertaría en mi novela—; levanté la vista y di con una multitud corriendo rumbo norte por Broadway. Eran poco más de las nueve de la mañana. No supe qué pensar ante el panorama. Así que regresé al libro. Pero la lectura duró un segundo, quizá menos: esta vez fue el olfato y no el tumulto lo que me devolvió a la realidad: nos rodeaba un olor intenso, como a ¿pelo quemado? Luego vi una columna de humo que subía desde algún punto que no pude determinar, a unas veinte cuadras de la esquina a la que me habían llevado el metro y mis desorientados pasos.
Lo primero que me vino a la mente —en ese instante me pareció lógico y ridículo a la vez— fue que estaban filmando alguna película de ciencia ficción. Parecía una escena sacada de Godzila: un pánico generalizado que se mezclaba con mi desconcierto: ¿de qué huía la gente en desbandada? ¿Y por qué había otros que iban en dirección contraria, rumbo al humo y la debacle, aferrados a sus teléfonos, marcando números que ya habían recibido su última llamada? Dale con Hollywood y su empeño en hacer que las cosas parecieran reales. Por lo menos podían haber avisado, que uno sale del tren y no tiene ni idea… Pero no vi cámaras por ninguna parte. «¿Qué pasa?», pregunté al azar. «Nos atacan», me gritó uno sin detenerse.
Eché a correr al norte del infierno. (Coincidencia irónica: unos meses más tarde, traduciría una excelente novela que lleva ese título). No me detuve hasta el entronque de la calle 14 y la sexta avenida. Hasta ese momento no sabía de qué me alejaba; corría por inercia, como si fuera un extra de esa película que aún no lograba comprender; tampoco, hasta entonces, habría imaginado que podía correr tanto. En la esquina de la 14 y la sexta, la gente se estaba congregando para ver el fin de una era. Ya se había desplomado la primera torre. Alguien mencionó que la segunda caería en breve. Aparté la vista. (Hay imágenes que prefiero evitar). Escuché un suspiro general. Un grito aquí, una maldición allá y una conmoción en la atmósfera me confirmaron lo que ya temía: la segunda torre se estaba desmoronando.
Caminé al oeste por la calle 14 hasta llegar a Lectorum, la librería que me había recibido en mil y una ocasiones felices desde mi llegada a Manhattan; me recibieron con caras largas; pedí el teléfono; llamé a casa y hablé con la amiga que había vivido intensamente mi fuga de Cuba, dos años de noviazgo conmigo y que en unos meses se convertiría en mi esposa. Le dije que, salvo causa mayor, no se moviera de ahí. Que iba a su encuentro. Deambulé hasta la calle 50 y la undécima avenida: por esa zona la gente había formado un cordón en la acera y saludaba —¿despedía?— con carteles de apoyo, lágrimas, comida, botellas de agua y cuanto artículo pudiera ser útil a los bomberos, policías y voluntarios que se aventuraban a la Zona Cero.
Seguí andando. Llegué a casa poco antes del mediodía. Aún a esa altura de Manhattan no era difícil oler la muerte. Los helicópteros sobrevolaban la isla, las sirenas aullaban ininterrumpidamente, los teléfonos (que aún servían) no paraban de sonar. Mi novia me recibió con una tristeza desconocida. No puedo precisar cuándo empecé a llorar ni dónde culminó el llanto. El resto del día fue un letargo intranquilo. Empezamos a hacer planes emergentes: a quién llamaríamos en caso de urgencia si no nos podíamos comunicar entre nosotros; dónde nos reencontraríamos si la vida nos lanzaba otra vez ante un escenario (casi) post-apocalíptico… La incomunicación había sido siniestra. La angustia de aquellas horas en que no supimos el uno de la otra fue una de las sensaciones más intensas que había experimentado hasta la fecha. (¿Debo recordar que provengo de Cuba, la tierra de las sensaciones más intensas?).
Esa tarde murieron mi inocencia —gigantesca, no olvidemos que crecí en La Habana— y mi incredulidad y disgusto ante la telefonía celular, y me nació un escepticismo que a ratos me sirve de brújula. El 12 de septiembre de 2001 compré mi primer teléfono móvil. El aparato es lo que en mis años en Cuba era el carné de identidad: una suerte de salvoconducto. Lo llevo a todas partes.
Reza el lugar común que a los amigos se les reconoce en los malos tiempos. La fatalidad tiene ese don de sacar a flote —en alguna gente— los buenos instintos. Hasta el 11 de Septiembre de 2001, la Gran Manzana —con sus aires de capital del mundo, su ritmo acelerado, sus clubes de jazz, su diversidad variopinta, sus barrios segregados, sus tragos cosmopolitas, su rivalidad entre los lados este y oeste, su West Side Story y su Metropolitan, sus viñetas de Woody Allen, su ruido infernal, sus taxistas descabellados, su coexistencia pacífica entre Chelsea y Hell’s Kitchen, su Central Park con la estatua ecuestre de José Martí, sus cubanos de todos los credos y todas las latitudes— no me era indiferente, pero tampoco me era particularmente entrañable: era una ciudad más, desde donde vivía mi destierro con el mayor decoro posible.
Esa tarde —quizá sin proponérmelo—, dejé de ser habanero de un golpe.
Desde entonces, no importa donde viva, sé que soy natural de Nueva York.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Cubanos en Nueva York


Link: http://www.youtube.com/watch?v=xH8mua3arFg

sábado, 27 de agosto de 2011

Palabras sobre Libia


 
 Lo que transmitia la TV oficial Libia antes de ser tomada por los rebeldes


Usualmente no incluyo contenido político en este blog, trato de distanciarme de las tendencias de lo que llaman ¨blogosfera cubana¨, ya que como decía Hemingway , en la vida hay que tener un detector de mierda.

Pero esta vez me pareció necesario exponer cierto contenido sobre el tema libio, en el que muchos han querido hacer un paralelismo con la situación en Cuba, ávidos de que se genere un situación similar. Libia ha atravesado un proceso de guerra civil que hemos visto desde las pantallas de nuestros televisores o PC, desde salas confortables u oficinas enfriadas por el aire acondicionado, mientras pasaban imágenes de acciones que se desarrollan bajo un calor de 40 grados.

La Guerra Civil en Libia ha sido un conflicto que ha ocurrido en el momento en que existen la mayor cantidad de medios de información en la historia de la humanidad. La guerra del Golfo en 1991 fue el estreno bélico de la televisión por satélite de la mano de CNN. Kosovo ya conto con el Internet en 1999. Afganistán e Irak, aparecieron en Web 2.0 con You Tube. La guerra en Libia, ademas de todo eso cuenta con las redes sociales, como Twitter, la red donde cualquiera puede emitir ¨noticias¨.

 

Lo que hacia Gadafi en Libia

Estos videos van dirigidos a los que no conocen el horror de la guerra. A los que no pueden distinguir entre un avión libio Mig 23 y uno de la OTAN, un Rafale. A los que nunca han visto un lanza cohetes BM 21 que las cadenas que noticias llaman misiles y dicen que son usados contra civiles, cuando es un arma que se usa solo contra grandes concentraciones de tropas, por lo complejidad matemática de su lanzamiento. A los que les hicieron creer que con verdaderos misiles como los Tomahawk, guiados por satélite, se protegían vidas de civiles, cuando se lanzan a cientos de kilometros, desde barcos y caen en medio de la ciudad matando a miles en lo después se menciona como ¨daños colaterales¨.

A los que creen que Europa y EUA han gastado miles de millones en una guerra para apoyar un revolución en África, por defender los derechos humanos, luego de 60 años de apoyar a todas y cada una de las dictaduras que han existido en ese continente, al Apartheid en Sudafrica, a Mobutu en Zaire, a Amin en Uganda, a Mubarak en Egipto, a Shombe en el Congo, la lista seria muy larga.

Los publico porque a la revuelta árabe enseguida le pusieron la Revolución de los Jazmines y a la revuelta en Europa no le ponen nombre.

Como si uno fuera comemierda.

 
Porque quieren la cabeza de Gadafi




martes, 23 de agosto de 2011

Guia audiovisual para Descubrir o Redescubrir a Cuba

Rutas de omnibus en La Habana

 Video guide for discover Cuba.

Link de Descarga/Download:
http://dl.dropbox.com/u/37401743/Descubrir%20Cuba.pdf

Amigos, cuando uno es cubano y vive fuera del pais, se pasa una buena parte del tiempo explicandole a los locales como es realmente el pais, ya que la gran mayoria tiene una imagen bastante distorsionada de la realidad vecina, por lo que he tenido que enfrentarme a innumerables preguntas sobre Cuba, les presento el que hasta ahora es el Top Ten:

1-?Se puede tener reloj en Cuba?

2-?Hay mas musicos, ademas de Compay Segundo, Silvio Rodriguez  y Pablo Milanes?

3-? Como la gente se puede informar si no tienen Twitter? (Sic)

4-?Por que les gusta tanto el cine, es porque no tienen Internet?

5- ?Hay edificios o los que habia se cayeron?

6-?Todos los automoviles son de los 50 o hay tambien de los 70?

7-?Se puede caminar por la calle asi como asi?

8-?Pero asi como asi , seguro, vaya, caminar por la calle, normal?

9- ?La gente estudia por que no hay mas nada que hacer y se aburren?

10- ?A Fidel lo tienen en un lugar o anda  por ahi?

Darle un explicacion a cada uno de los indagadores me ha llevado a armar esta recopilacion de videos que aunque estan en You Tube , no son de los primeros que aparecen cuando se busca la palabra Cuba, cubanos, etc. ( Pueden descargar el documento en el link de arriba) Aunque algunos no son tiene una gran calidad de imagen , el criterio de eleccion se baso mas bien en que tuvieran un caracter ilustrativo sobre el pais,  reconociendo que seria imposible reflejar todas y cada una de las actividades de los 11 millones de habitantes y que ciertamente no todo lo que se ve esta al alcance de todos los bolsillos, pero se supone que eso sea parte de un pais normal, o con intencion de serlo. Sirva igualmente para que los cubanos que llevan mucho tiempo fuera de Cuba, redescubran su pais. Disfrutenlo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Entrevista a Michel Matos, productor de Rotilla, sobre la edicion del 2011 y la situacion del festival.

El próximo año habrá Rotilla Festival

agosto 17, 2011 | Enviar a un amigo Enviar a un amigo
Yusimí Rodríguez
Michel Matos. Foto: Yusimí Rodríguez
HAVANA TIMES, 17 agosto — La alternatividad cubana ha recibido un nuevo golpe en las últimas semanas con la usurpación, robo o plagio del Rotilla Festival.  El suceso no constituye un caso aislado, si tenemos en cuenta la historia de los proyectos alternativos en el país.
Lo inusual en esta ocasión, es la declaración de la Casa Productora Matraka, organizadora legítima del evento, en la que se denuncia el hecho y se demanda al Ministerio de Cultura de Cuba, aunque aún no se han presentado los recursos.  El Ministerio  rebautizó el Festival con el nombre de Verano en Jibacoa, y tuvo lugar durante los mismos días y en la misma playa donde se ha celebrado el Rotilla Festival durante los últimos cinco años.
¿Qué ha motivado esta actitud de las autoridades hacia el Rotilla Festival? ¿Qué recurso les queda a sus organizadores luego del cambio de nombre del evento?
Para responder esta y otras preguntas, me he reunido con el director del Rotilla Festival, Michel Matos, un joven de 31 años, aficionado a la música electrónica, miembro de la Asociación Hermanos Saínz y casi graduado de Filosofía,  en la Universidad de la Habana.
Un poco de historia sobre el Rotilla Festival
Michel Matos: “Yo tenía amigos como Joyván, que ponían música en discotecas.  En 1996 o 1997 conocimos a unos DJ alemanes famosos que los enseñaron a mezclar la música y pinchar, y dejaron mucha música electrónica, que no se escuchaba en Cuba aún.  En las discotecas no gustaba y cuando hacíamos fiestas en casa, la policía  mandaba  a bajar la música.  Decidimos hacer una fiesta en la playa para no molestar a nadie y  quedó tan rica que en agosto de ese mismo año, 1998, hicimos otra.   Íbamos en una guagua alquilada con nuestro dinero.  Por esto estuve detenido en dos ocasiones.
Así fue, con altas y bajas, hasta el 2004, cuando un canal alemán de televisión nos costeó una gira por toda Cuba para hacer conciertos de música electrónica.  A cambio, filmaban todo y conservaban los derechos.   Hay una película, Dance floor, caballero, dirigida por DirkBoll.  Está en Internet.  La gira fue apoyada legalmente por la AHS.  Terminábamos con el Festival, en la playa Rotilla, donde empezó todo.
Cuando estábamos llegando, había dos camiones de las Fuerzas Especiales bloqueando la playa.  Estaba la Seguridad del Estado, el gobierno de la provincia… Nos dieron tres horas para irnos con todos nuestros equipos, o las tropas especiales nos sacarían a bastonazos.  Al final, no sucedió nada porque teníamos las cartas y los permisos para que los alemanes filmaran.  Terminamos haciendo algo en un lugar de San Antonio del los Baños, llamado Ojo de Agua.   Fue algo mediocre, más bien representativo.
Rotilla 2010. Foto: Miriam Real Arcia
En el 2005 no hicimos nada, debíamos reestructurarnos.  En el 2006, después que esa película se presentara con éxito en los circuitos europeos, empezamos a recibir correos electrónicos, llamadas; querían entrevistarnos periodistas extranjeros.  Nos contactaron unas personas de Serbia que tienen uno de los festivales más grandes del mundo, el Exit Festival, donde se presentan artistas de primera línea como Madonna, Red Hot Chili Pepper, Prodigy…  En el 2008, ganaron el premio al mejor festival de música de toda Europa.
Nos dijeron que les presentáramos un proyecto para ayudarnos.  Nos invitaron a ver su festival.  Fue una inyección de energía y conocimiento.  Viajé por una institución cubana, el Movimiento Nacional de Videos, que pertenece al Instituto Cubano de Cine Radio y Televisión (ICRT).
“En el 2006 empezamos a hacer el festival en la playa Jibacoa, aunque mantuvimos el nombre Rotilla.  El Ministerio de Turismo es quien atiende esta playa Jibacoa, que está abandonada.  Presentamos un proyecto para animarla y hacer unos videos promocionales.  Celebramos nuestro festival allí, y les gustó.  Al año siguiente empezamos a trabajar a mayor escala.”
HT: Según lo que me has contado hasta el momento, el Festival no ha tenido ninguna proyección política y de hecho has trabajado con las instituciones cubanas.   ¿Por qué el gobierno ha asumido esta actitud hostil y ha suspendido o usurpado el Rotilla Festival?
Michel: “No me gusta decir el Gobierno o el sistema, porque conozco muchas personas en el gobierno y en el sistema que no necesariamente coinciden con este tipo de actitud, así es que no quiero generalizar.  Llevamos años trabajando con el sistema, aunque somos independientes, nos autofinanciamos.  El sistema sólo nos da permiso.”
Rotilla 2010. Foto: Miriam Real Arcia
HT: Pero de acuerdo a lo que se plantea en la declaración de MatraKa que ha circulado por Internet, el gobierno o las personas que lo representan, han dicho quiénes pueden o no cantar en el festival.  Cito tus palabras: “Una cosa es la censura, ya tradicional, otra muy diferente es el robo.”  O sea, hasta el momento has aceptado la censura a la que ha estado sometido el evento.
Michel: “Exacto… El año pasado, como es tradicional, se nos acercó el Viceministro de Cultura, Fernando Rojas, quien tiene varias reuniones con nosotros antes del Festival, una de ellas en la Asociación Hermano Saíz de la que irónicamente hoy se dice que no soy miembro,  después te hablo de eso…
Nos dijo: “miren, muchachos, para nosotros ayudarlos a ustedes, ustedes tienen que ayudarnos.  Omni Zona Franca no puede presentarse en el Festival, porque eso es un problema para la seguridad nacional y los intereses de la política cultural.”
No considero a Omni peligroso.  Si un artista logra desestabilizar un gobierno, ese gobierno es frágil e inestable.
Recientemente se clauró el Séptimo Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde Raúl planteó que no puede haber intolerancia hacia la crítica, que es necesario escuchar a todas las partes para que el país crezca.  Sin embargo, algunos de sus viceministros y de sus vicepresidentes tienen unos discursos radicales como si estuviéramos en los ochenta.
HT: ¿Cuál fue tu reacción ante la censura al grupo Omni? ¿Fue el único grupo censurado en el último festival?
Michel: “Siempre sucede con grupos, que nosotros defendemos muchísimo, pero más que los grupos, les molestaba el escenario de cine que montábamos, durante los dos días, para mostrar todo el material fílmico que la industria censuraba, o que había sido realizado por gente muy novel y se consideraba intrascendente.  Les preocupa mucho la proyección de audiovisuales…
Foto: Yusimí Rodríguez
Regresando a las bandas, Omni siempre ha sido un grupo aliado, durante años nos han ayudado a realizar Rotilla con sus computadoras, proyectores…, y se presentaban como artistas en el Festival…  Fue muy duro, pero llegamos a la conclusión de que el Festival apoyaba a casi cien artistas más y que un solo grupo no podía llevar todo el peso del Rotilla.
Fuimos a explicarles y entendieron…  Cuba toda pertenece al Estado, y para trabajar tenemos que dialogar con ellos… Le pregunté a Fernando Rojas: “¿Ministro, y Los Aldeanos? Están programados para tocar, pero usted está censurando solo a Omni.  No creo que el discurso Omni sea más agresivo que el de Los Aldeanos.  Me respondió: “No te preocupes, con Los Aldeanos ya hablamos.” Resulta que Los Aldeanos hicieron lo que viste ahí, y más.”
Michel me ha muestrado un video filmado en Rotilla Festival 2010, donde aparecen Los Aldeanos, lanzando un discurso muy contestatario contra el gobierno, lo que contradice la idea de que habían suavizado su discurso tras el concierto que ofrecieron a principios del año pasado en el cine Acapulco.
Michel: “Ese fue el punto culminante.  Los Aldeanos tenían un público de más de diez mil personas que los esperaban a ellos exclusivamente.  Las autoridades temen que el Rotilla sea el generador de una revolución, de una explosión social entre los jóvenes.  Creemos que esa es una de las causas de lo que está sucediendo.”
HT: Sí, eso es lo que ustedes suponen.  ¿Pero ellos qué motivo les han dado?
Michel: Absolutamente ninguno.  Todo sucedió como aparece en la declaración.  Llegamos un día a hacer el protocolo habitual: visitar las sedes de los gobiernos, reunirnos con el MININT, para garantizar que haya policías, comida, agua, la limpieza… Noel Soca, director de la Comisión Provincial de Recreación y Cultura en la provincia de Mayabeque, nos recibió en un parqueo y nos dijo: “Miren, ustedes no tienen más nada que ver con esto.  El Festival va a ser realizado por las instituciones, el Estado, el Ministerio de Cultura.  Esto viene de Esteban Lazo.
Le preguntamos si estaba hablando de nuestro festival, y respondió que sí.  No tenemos claro por qué ha pasado esto…  De nosotros se dice que recibimos dinero de Estados Unidos, algo totalmente falso.  Somos muy buenos buscando dinero y por eso hemos hecho un festival tan grande.  Pero no nos supeditamos a los intereses de nadie, ni nos dicen cómo tenemos que trabajar.  Recibimos dinero por vías formales, casi oficiales.  Digo casi porque las normas cubanas no reconocen ese tipo de legalidad.
HT: ¿De qué embajadas has recibido dinero?
Michel: “Noruega, Holanda y España.  También trabajamos con Exit Festival, de Serbia, que te había mencionado…  Como dijiste hace un rato nuestra posición nunca ha sido directamente crítica o polémica, pero nuestro espacio ha estado abierto al movimiento underground de vanguardia, lo  que no es programado para actuar en ninguna parte, nosotros lo acogemos y los ponemos a actuar, tengan el discurso que tengan.”
HT: Siempre y cuando no sean censurados por las autoridades; una vez  son censurados, los sacas de la programación.
Michel: Si el Estado no lo permite…   Hay una línea o una norma,  que dice: “Las playas son del pueblo.” Aparece en alguna parte.  Lo que es del pueblo es realmente del Estado, ya que el pueblo sólo es representativo; no es ejecutor real de derechos o propiedad.  El Estado lo representa.
Cada rincón que no sea una casa privada, es del Estado; si es del Estado es del gobierno.  El gobierno tiene control sobre cada cosa programada en un lugar público, y si su posición es que tal grupo no puede tocar…
Hemos jugado con eso y a veces hemos sido atrevidos.  Por ejemplo, Porno para Ricardo es un grupo híper crítico e híper censurado.  Hace mucho tiempo nos dijeron que olvidáramos la posibilidad de que ellos tocaran en el Festival.  Pero, Ciro, uno de los integrantes de Porno… realizó un proyecto paralelo que llamó La Babosa Azul.  Lo incluimos en el programa y las autoridades no se dieron cuenta de que era uno de los integrantes de Porno… Su discurso desde La Babosa… era mucho más ligero que Frank Delgado.  Pero ellos dijeron que los habíamos manipulado.  Ellos ven una conspiración en todas partes.
HT: ¿Qué artistas o grupos han sido censurados durante la existencia del Festival?
Michel: En todos estos años, muchos.  Hubo un tiempo que ellos se enfrascaron en que querían todas las letras que se iban a cantar, y hasta toda la música de los DJ.  Eso era inadmisible.  La música del DJ  no tiene discurso.  Es bailable, enajenante, quizás.  Ese es otro término que no les gusta, enajenante.  Total, todo el mundo está enajenado…
El DJ funciona según la temperatura que ve en el público, improvisa.  Además, ellos no iban a tener tiempo para escuchar todo… Una vez les dimos todo el programa de cine previsto para cuarenta y ocho horas, y no pudieron verlo aunque crearon un equipo multidisciplinario de gente de Seguridad del Estado, de Cultura… Otra vez, sugirieron colocarnos a dos asesores por cada escenario.
HT: No entiendo.  ¿Asesores de qué, con qué preparación; en qué rama eran especialistas? ¿Eran artistas?
Michel: Sabe Dios.  Dije que eso era totalmente irrealizable.  El festival pasado estuvo en juego por eso.   No es que seamos los tipos más profesionales, pero lo intentamos.  Hemos  implantado una estructura sólida que ha funcionado hasta ahora.  Yo dirijo, hay unos equipos de realizadores generales, productores, logística, seguridad, abastecimiento.
Pero cada escenario tiene una estructura propia: director, un productor, etc.  Estas personas trabajan durante meses para el Rotilla, no pueden admitir que dos semanas antes, aparezca alguien a cuestionar el por qué de cada cosa, o a decir qué se va a hacer.   Funcionamos desde nosotros mismos.  Nadie ha venido a darnos nada, excepto trabas.  Ellos no admitirían eso, como no permiten que de los Estados Unidos o de Ginebra, vengan a ver sus cárceles y sus asuntos.
HT: En la declaración, dicen que han recibido amenazas y presiones.  ¿En qué han consistido, concretamente?
Michel: Seamos honestos.  Ellos nunca me han amenazado ni golpeado, de hecho su discurso ha sido delicado todo el tiempo.  Pero hasta con las palabras más delicadas se puede hacer una presión muy fuerte.  No quiero profundizar en esto, porque nuestra posición es la de dialogar.
HT: Al leer tu declaración sentí que la demanda, además de ser valiente y necesaria, tenía muchas posibilidades, porque era obvio el robo del Festival por parte de las autoridades.  Sin embargo, ahora ellos han dado un paso inteligente al cambiarle el nombre.  ¿Qué posibilidades tienes ahora?
Michel: A finales de esta semana tendré una reunión con el equipo de abogados que me  representa.  Son un grupo independiente, la Asociación Jurídica de Cuba.  La dirige Wilfredo Vallín.   Ha tenido problemas por haber defendido a opositores, pero no tiene un discurso político.  Su posición es la de defender a todos los ciudadanos por igual.
El encargado de nuestro caso fue juez de un tribunal provincial en Santiago de Cuba por veinte años.  Son personas que trabajaron dentro del sistema y un día se percataron de que las leyes responden solo a un sector del país, el Estado, y que la mayoría del pueblo no conoce las leyes ni cree en la legalidad vigente.   Decidieron separarse de eso y defender a los ciudadanos con las leyes de la Revolución.  En este caso, se trata de leyes de derecho de autor y propiedad intelectual.
Legalmente, no sé qué posibilidades tengo.  Ellos están robando, aunque después de la declaración, recalcularon todo y dijeron “OK, vamos a cambiarle el nombre.”  Pero desde el primer momento, aún contando con estos abogados, no hemos tenido mucha fe en que la línea legal vaya a ser definitoria.
El Estado sabe defenderse, tiene todas las armas y los recursos para hacerlo.   Será una línea paralela de presión y vamos a exigir nuestro derecho usando las leyes cubanas.  Pero la vía principal que vamos a trabajar durante todo un año, hasta la fecha en que se realizaría el próximo festival, es la opinión pública.
HT: ¿Si de aquí a un año, mediante esta estrategia de combinar la línea legal con la opinión pública, logras recuperar el Rotilla Festival, continuarías dispuesto a aceptar la censura a que las autoridades han sometido el evento hasta ahora?
Michel: “Mira, primero seamos claros sobre nuestra realidad.  En Cuba, desde los años sesenta existe una política cultural, iniciada por el Comandante Fidel, que le dijo a los intelectuales: “Con la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.” Esto lo asume toda Cuba.   Siempre hemos operado bajo la base de la censura.  Nos autocensuramos y censuramos a otros cuando nos presionan.  No tenemos otra alternativa.
Michel Matos. Foto: Yusimí Rodríguez
Siempre hacemos como el año pasado; sabíamos algunos grupos serían censurados, pero los incluíamos en la programación, y dejábamos que fuesen ellos quienes los censuraran.   Estoy dispuesto a mantener esa línea de trabajo, lo que nunca voy a admitir que ellos digan qué grupos van a tocar.  Si me dicen que determinado grupo no puede estar, bueno…  no tocan, o tocan porque logramos negociarlo.  Pero que ellos me digan va Haila, va Buena Fe…, eso es intolerable.  Nosotros seleccionamos al artista; da igual si es de alto o bajo perfil.  Repito, una cosa es que nos censuren, toda Cuba está envuelta en eso, y otra que nos digan qué va a pasar en el Festival”.
Vamos a seguir trabajando muchísimo, a unos límites que se van a ver obligados a negociar con nosotros.  En doce años hemos construido una red que ellos van a sufrir ahora.  Hay muchos intelectuales identificados con nosotros.  Ellos están ahora mismo en posiciones dramáticas.
HT: Hace un rato me dijiste que eres miembro de la AHS.  ¿En qué manifestación artística apareces registrado, y cuál es el problema que existe ahora con tu membresía?
Michel: “Me hice miembro de la Asociación diez años atrás.  Hace unos días tuve una reunión con el director de cultura de provincia Habana y me dijo que había conversado dos días antes con Luís Morlote, presidente de la AHS, y este le había dicho que no soy miembro.
Cuando se hizo aquella gira por toda Cuba, el presidente de la AHS era Alpidio Alonso, él nos hizo todos los papeles formales.  Hace dos años, en una asamblea de la AHS, junto a un montón de regalos, recibí esto… (Michel me muestra un diploma de reconocimiento por su trabajo en la promoción del arte joven firmado por el actual presidente, Luis Morlote)…  Dos años después, en medio de una crisis, dice que no soy miembro.
Hace cuatro años, en la Madriguera, sede provincial de la AHS, se echó a perder un disco duro con la base de datos de más de trescientos asociados, entre ellos, yo.  A la vez, por descuido, había perdido mi carnet.  Pero tengo un montón de cartas firmadas por ellos, los catálogos de la AHS apoyando el Festival.   Entré como promotor cultural.
HT: Pero en realidad eres un productor.
Michel: “Sí, pero eso es algo que Cuba no reconoce, porque un productor es alguien que gestiona dinero, que busca financiamiento para obras de otros.  No solo consigo financiamiento del extranjero, sino, además, de empresas cubanas como Habana Club, aunque no sea en efectivo.  A cambio promocionamos sus productos en el Festival.  Esos son mecanismos de mercado que a las autoridades tampoco les complacen…
Una de las cosas que más les molesta del crecimiento del Festival es el aumento de los fondos.  Dicen somos peones manipulados por enemigos indirectos.  Lo primero es que niego esta locura, y quiero insistir en lo que considero el centro de mi filosofía.
Vamos a suponer que todas las personas con las que trabajo, todas las embajadas, sean de la CIA.  Nunca me han dado dinero para luego decirme haz esto o aquello.  Soy yo quien presenta el proyecto y las embajadas deciden o no financiarme; entonces firmamos el contrato.  Simpre lo  muestro a las autoridades.  En ese sentido estoy muy tranquilo conmigo mismo, a pesar de que ellos hace rato están haciendo campañas de opinión .
El año pasado, como siempre, cuestionaron el trabajo con el festival de Serbia, el dinero de las embajadas.  Les presenté un proyecto para cobrar la entrada al Festival, de forma controlada por el Estado.
Esto permitiría financiar toda la logística, pagar a los artistas que nunca han cobrado por actuar; además podríamos obtener dinero por nuestro trabajo en vez de depender de la cajita de ron que sobre para venderla.  El Estado podría cobrar un buen impuesto y a la vez limitaríamos la entrada de personal indeseable.  Estaríamos dispuestos a renunciar al financiamiento extranjero; contaríamos solo con las empresas cubanas.
¿Crees que se alegraron de que dejara de trabajar con personal que ellos consideran peligroso? Se preocuparon más ante la posibilidad de que pudiera manejar 80 000 CUC, que fue la cifra que calculé.
El rostro de ese hombre, miembro de Seguridad del Estado, me hizo descubrir que lo que realmente les preocupa es un grupo organizado, autofinanciado y ejecutando acciones de impacto.  Otros funcionarios a los que he presentado la idea, argumentan que no se puede privatizar la playa.  Pero en realidad sería un pequeño espacio  durante setenta horas.
Lo que no quieren es que la gente tenga poder económico y social.   Eso está en contradicción con todos nosotros, porque la gente aquí quiere desarrollarse.  Si su Ministerio, que centraliza todo, no tiene fondos para apoyar la cultura, que me dejen arreglármelas.  La obra tiene un impacto y un público tremendos.   ¿Cuál es el problema? ¿El maldito planeta es la CIA?
HT: Hace unos días, comenté con una conocida sobre mi entrevista contigo y pregunta por qué no convocas a la gente por YouTube y haces tu festival sin permiso de nadie.
Michel: “Este año el Rotilla Festival está suspendido, no se va a hacer.  Pero el año que viene lo haremos y además, con el permiso de las autoridades.”
HT: Quiero compartir su confianza y optimismo.  Me despido deseándole suerte, pero hasta hoy, lunes 8 de agosto, la Casa Productora Matraka no ha recibido explicación por lo sucedido, ni el Ministerio de Cultura ha mostrado intención de dialogar. 

Documental sobre el Festival de Musica Electronica Rotilla


Link: http://www.youtube.com/watch?v=_MUY1Ey7jKc

Trailer Documental sobre Carlos Diaz , director de Teatro El Publico


Link: http://www.youtube.com/watch?v=5UZdnQYI_84

Flashmob danzario en La Habana


Link: http://www.youtube.com/watch?v=5oFbgDXJhs4

viernes, 12 de agosto de 2011

Russia Today entrevista a Mariela Castro


http://actualidad.rt.com/programas/a_solas/949

viernes, 29 de julio de 2011

Killing Me Softly. The Fugees and Roberta Fack.

   
1973
1996


Link:  http://www.youtube.com/watch?v=Q0MieWsN6Z8&feature=related

jueves, 28 de julio de 2011

Michael Moore se encuentra con Hugo Chavez. Michael Moore meets Hugo Chavez


 
Link: http://www.youtube.com/watch?v=Fdq1HPfl1zs

martes, 5 de julio de 2011

El Che en frances


Link:
http://www.youtube.com/watch?v=128waCCK40I&feature=related

lunes, 27 de junio de 2011

Carritos en Santo Domingo

Competidor reparando su auto



 Tomado de Razine.com


Santo Domingo, Republica Dominicana. -Aunque para muchos sea algo nuevo en nuestro país desde hace más de 20 años se realizan carreras de autos a radio control, hobbie por el cual se fundó ADOCARC, Asociación Dominicana de Corredores de Carros a Radio Control organismo que rige dicho deporte.
Al día de hoy dicha asociación cuenta con 45 miembros activos los cuales compiten entre sí cada año desarrollando campeonatos puntuables  entre las diferentes categorías, Para este 2011 competirán 5 categorías 1/10 formula, 1/10 Pan Car, 1/10 nitro, 1/8 nitro, 1/5 gasolina, para un total de 40 autos aproximadamente.

Vista de la pista, al fondo se ve la caseta desde donde se controlan los autos


Las instalaciones de ADOCARC están ubicadas dentro de la Feria Ganadera en la autopista 30 de Mayo, donde podrán apreciar una pista con estándares internacionales que cuenta con pendientes, peraltes y curvas cerradas así como una recta donde los autos llegan a desarrollar hasta 100 Km/H.
Para los que no conocen de este mal llamado “hobbie” y escribo mal llamado porque en lo que a mí respecta es un deporte a menor escala ya que el compromiso y la entrega es igual que en cualquier otra modalidad, si quieres ganar debes dedicarle tiempo, la mayoría de las personas inician con un carro usado de bajo costo que puede rondar desde los RD$7,000.00 aproximadamente, en caso de que la persona quiera uno nuevo andará por el orden de los RD$12,000.00 siempre hay gente de la asociación vendiendo y comprando es decir que es muy fácil comprar un auto.

Una curva peligrosa


Una de las cosas que más se disfrutan es que es una actividad para personas de todas las edades hay niños desde los 6 a 7 años de edad hasta señores de 60 años y por demás es un ambiente familiar pero muy competitivo ya que a todos les gusta correr y ganar, la ventaja de esta modalidad es que no se toman los riesgos que toma un piloto en un auto a escala y que los costos son proporcional a la escala.


Link: http://www.youtube.com/watch?v=NHt34FBqbX8&feature=related

domingo, 26 de junio de 2011

El tiempo de La Habana

Ejemplares como este se pueden comprar  a relojeros callejeros de la Calle Obispo por precios que van de 100 a 200 dolares.


Tomado de Opus Habana


    Cuervo y Sobrinos era la única empresa importadora en Cuba de las afamadas marcas de relojes Roskopf y Longines. Tenía además un amplio surtido de yugos, sortijas, llaveros, presillas para corbatas y billetes... entre otros objetos.
    Gracias al Libro de Oro Hispano-Americano (Volumen I-Edición de lujo), editado en 1917, es posible conocer sobre los orígenes de la joyería Cuervo y Sobrinos, ya para entonces «una de las empresas de su orden más acreditadas de toda la Isla y de las que dirigen el negocio con mayor competencia y acierto (...)», según esa publicación. Y agregaba: «Es también una de las entidades mercantiles más sólidas de Cuba».


Tienda Cuervo y Sobrinos en la Calle San Rafael en la decada de los 50

Dirigida por don Armando F. Río y Cuervo, la firma había sido fundada alrededor de 1885 por su tío don Ramón, quien contó desde un inicio con la competencia y laboriosidad de aquél, así como con la de sus otros dos sobrinos: don Plácido y don Lisardo, hermanos del primero. Pero fue don Armando —a juzgar por el escrito—, quien llegó a «convertirla en uno de los más grandes orgullos mercantiles de la ciudad de la Habana».
    Nacido en 1862 en Quinzales, del concejo de Pravia, en la provincia de Oviedo, el futuro comerciante se había educado en un colegio de la Bayona francesa, de donde embarcaría rumbo a Cuba. Trabajaría como empleado en una joyería e incluso se trasladaría a México por pocos meses, hasta que su tío don Ramón —quien acababa de establecer un almacén de joyas— le solicitó sus conocimientos de ese negocio, ofreciéndole participación en la empresa.
    Don Armando pasó entonces a Alemania como comprador y, al poco tiempo, establecía en Pforzheim, en el Gran Ducado de Badem, una sucursal de la casa habanera, y más tarde organizaba otra sucursal en París, que —en el momento de ser publicada la reseña en el Libro de Oro— se encontraba establecida en la rue Mezlay. A partir de entonces, «tanto la casa principal como estas dos sucursales han alcanzado un gran crédito y el más firme prestigio comercial. Don Armando Río y Cuervo es en la actualidad primer vicepresidente del Casino Español de la Habana», afirmaba la misma fuente.
    En aquel momento —añadía—, los principales negocios de la empresa eran «el de pedrería fina, el de joyería en general y el de relojería, representando en este último comercio las grandes marcas Longines y Roskopff. El capital social es de 400.000 pesos, capital que la empresa casi cubre anualmente, pues por término medio ascienden sus ventas a 360.000. El mercado de la casa principal no se reduce solamente a Cuba, sino que se extiende por todo Centroamérica (...)»
    Por otra publicación del año 1917, «Libro Azul» de Cuba, se sabe que entonces Cuervo y Sobrinos tenía instalado sus almacenes y despacho en la calle de la Muralla, número 37-1/2 (altos). «Directamente importan de los Estados Unidos y de Europa (...) y la gran especialidad de esta casa, que conoce toda la Capital muy ventajosamente, son, sin disputa alguna, la venta exclusiva que tienen de los relojes», aseguraba esta suerte de catálogo anual de entidades comerciales.
    Tanto en uno como en otro libro, acompañando los textos, aparecen imágenes de los socios y empleados de la firma, así como de sus oficinas y salones de muestras. Años después, Cuervo y Sobrinos mantendrá su presencia en revistas y otras publicaciones mediante anuncios que destacan —sobre todo— su compromiso con el arte de la relojería. Así, al dirigirse a sus potenciales clientes, solían asegurarles que «la joya creada para usted, será el más fiel exponente de su personalidad. Haga resaltar su belleza con joyas artísticas». Por posteriores anuncios —cuyo diseño hace presumible que fueran emitidos ya a partir de los años 30 del siglo XX—, sabemos que la Casa Cuervo y Sobrinos se trasladó hacia San Rafael y Águila.

Exterior Actual del antiguo edificio de la tienda, ubicada en Centro Habana, zona paradojicamente centrica y marginal de la ciudad de La Habana.

Situado en las proximidades del llamado boulevard de San Rafael, que hasta hoy mantiene su carácter comercial, ese local todavía existe, y en su interior —aunque deteriorados por el tiempo y la desidia— pueden apreciarse el enmaderado, un viejo reloj y la bóveda de antaño.

    Y a pesar de que desapareció el letrero que —colocado en lo alto de la fachada exterior, perpendicularmente a la vía peatonal— servía para avisar al transeúnte en la lejanía sobre la presencia de la firma (ver contraportada de esta revista), la marca Cuervo y Sobrinos se conserva en la memoria de muchos habaneros.
Actualmente acoge un mercado de pulgas donde se vende ropa de segunda mano, al fondo se ven , surrealistas, las bovedas y los relojes Longines.

Con el slogan de «los joyeros de confianza», la tienda vendía no sólo finos relojes Rolex y Longines, de oro y acero, sino un extenso surtido de sortijones para caballeros, de oro 18K y topacio; yugos en los más finos estilos; gran variedad de hebillas y pasadores... todo ello anunciado como oferta navideña... «no importa las cifras que alcance su presupuesto. Un presente para cada posibilidad económica y un objeto para cada gusto. Además... su regalo llevará impreso el tradicional prestigio de la firma».
    El sólo hecho de que —al igual que Tiffany, en Nueva York, o Cartier, en París—, Cuervo y Sobrinos grabara su nombre en las esferas de los relojes junto al productor de los mismos, ya da cuenta del prestigio y solidez que alcanzó la empresa habanera, sobre todo en las décadas de 1940 y 1950.
    Precisamente esa «doble marca» confiere hoy garantía y rareza a los ejemplares conservados por coleccionistas, verdaderas joyas no sólo por la exactitud mecánica sino también por la belleza de diseño y formas. No en balde se les califica de «clásicos», por sus exquisitas características que denotan elegancia e imponen un style que trasciende el tiempo y la moda.

NUEVA ÉPOCA
    Quiso el azar que una empresa italiana, con experiencia en la relojería anticuaria, descubriera la remota existencia de Cuervo y Sobrinos y se hiciera de la antigua marca, extinta hace tantos años.

Nueva tienda Cuervo y Sobrinos en el Centro Historico de La Habana, a pocos pasos de la Plaza de San Francisco.
Tras una rigurosa investigación, en el caveau de la antigua joyería, los nuevos dueños descubrieron un pequeño grupo de mecanismos de época, intactos, pues nunca se habían montado.
    Ello permitió recuperar la prestigiosa marca mediante una partida de elegantes modelos que evocan —de manera singular— los famosos cortes de los puros habanos.
    «Espléndidos», «Robustos», «Prominentes»... los nuevos relojes tienen el mismo estilo y calidad técnica de sus antepasados, a lo que se suma ahora esa relación con el placer de fumar, en un intento de sus actuales propietarios porque Cuervo y Sobrinos nunca pierda el sello de su originaria cubanidad.

Interior de la nueva tienda

  Estos relojes se convirtieron en toda una novedad durante el III Festival Internacional del Habano (19-23 de febrero de 2001, La Habana), una de las citas más importantes para los fumadores de puros de todo el mundo. Entonces, la muestra de Cuervo y Sobrinos fue premiada como Mejor Diseño de Stand Modular y, especialmente, Mejor Diseño de Producto.
    A partir de los mecanismos de época que se encontraron, los «nuevos» Cuervo y Sobrinos son frutos de un delicado proceso de elaboración artesanal.Cada caja —por ejemplo— se tornea individualmente en un bloque único de oro y, a continuación, se templa al fuego hasta conseguir la dureza y el brillo necesarios. Luego se les graba al punzón el número que identifica la pieza.
    Las esferas son de porcelana esmaltada, con agujas en oro y el rótulo «Cuervo y Sobrinos-La Habana», también esmaltado. Sus colores varían en dependencia del oro empleado en cada modelo: amarillo, blanco o rosa.
    Las manillas se confeccionaron también artesanalmente; son de piel de cocodrilo, con una hebilla de oro de 18 quilates —en los tres colores antes señalados— y dibujos representativos de la década de 1940 con mallas de granos muy típicos conocidas como «en cañete».
    Del modelo «Espléndidos», nombre que identifica a los cigarros Cohiba más demandados, se elaboraron sólo 82 ejemplares, cada uno en una caja rectangular de 40 x 30 mm, tal y como era la moda en la época y que ahora resurge.
    Les siguen los «Robustos», de estilo deportivo, con caja redonda en una sola pieza de 36 mm de diámetro (serie limitada a 99 piezas). Resalta el Robusto Cronómetro certificado por la C.O.S.C (Contrôle Officiel Suisse des Cronometres), entidad independiente formada por autoridades en la materia.
    Y culmina la lista con los «Prominentes», de buen tamaño como su nombre lo indica (194 x 19,45 mm). Según el concepto de la empresa, diseñado para grandes viajeros, este reloj dispone de dos husos horarios. Aparece sólo en oro y en rosa, con la tapa de la caja cerrada con seis tornillos de oro y la esfera tiene una gráfica con números pronunciados, típica en 1930. En el interior todo el funcionamiento lo controlan dos mecanismos, uno de los cuales se encarga de la precisión del huso horario principal.
    Fabricados a finales de los años 50 especialmente para la firma habanera, ambos mecanismos fueron renovados completamente luego de aparecer en los antiguos almacenes de Cuervo y Sobrinos. Como un detalle especial, los relojes se entregan en un auténtico humidor, la caja climatizada para conservar puros, confeccionada en cedro del trópico o español, sin emplear pegamento alguno ni sustancia química que enrarezca el aroma de los habanos, y con enchapes de oro para evitar la corrosión.
    Todos los modelos llevan, además, un certificado de garantía en una pequeña cartera cosida a mano.
    Al margen de los detalles técnicos, sobresalen en cada una de estas piezas un aroma inconfundible, la mezcla perfecta de un estilo «retro» y el espíritu de los puros habanos.
    Frutos de la combinación de suelo, clima y maestría, estos últimos también son obras artesanales de altísima calidad, piezas únicas de reconocido valor y con un estilo que jamás se perderá: el de la paciencia y la elegancia.
    Si el tiempo es, a fin de cuentas, aquello que miden los relojes, y su fugacidad pudiera expresarse mediante la figura de una voluta de humo, con el resurgir de la marca Cuervo y Sobrinos pudiera demostrarse también que «tiempo» significa la eterna duración de las cosas.

Este curioso ejemplar exhibe la inscrpcion FAPLA ( Fuerzas Armadas para la Liberacion de Angola), el stock de relojes almacenado, fue expropiado junto con la tienda, luego, en los 70, cuando  el gobierno cubano envio las primeras tropas a la guerra de Angola, proveyo a los oficiales con estos relojes marcandolos con la inscrpcion. En este caso ,el tamaño de la esfera y de los numeros facilitaban su uso militar.

jueves, 23 de junio de 2011

Entrevista de Billboard Magazine a Silvio Rodriguez





Judy Cantor-Navas
Billboard Magazine
Entrevista a Silvio Rodríguez

-¿Por que le parece importante tocar en los Estados Unidos, después de todo este tiempo y después de las barreras que se han puesto para usted y otros artistas cubanos? ¿Que significa para Ud. personalmente, profesionalmente, y quizás, para la música cubana en general y, más allá, para las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos?

Por los Estados Unidos ha pasado prácticamente toda la música del mundo. Me veo como un músico más, de tantos que han ido por allá. Cuando yo era joven dibujaba historietas y uno de mis referentes era la revista MAD. No sé si será posible encontrar ejemplares de principios de los 60, cuando esa revista contaba con un fabuloso equipo de ilustradores como Jack Davis, Don Martin y Wallace Wood. Entre ellos también estaba Prohías, un cubano genial. Nunca fui a la costa del oeste y siento curiosidad por conocer esa zona, que fue parte de México. He escrito dos discos donde aparecen ángeles y me gustaría conocer la ciudad que se llama así. A nivel político entre los dos países, veo mi visita como un paso de avance, porque hacía 30 años que no me daban visa. Ojalá las relaciones avancen siempre en la dirección del respeto mutuo.

-¿Aquí en los Estados Unidos, se ve el hecho de que el gobierno norteamericano ha otorgado un visado a Silvio Rodríguez de manera muy simbólica - es decir, aunque hemos disfrutado de los conciertos de otros músicos cubanos últimamente, su gira es la que ´rompió el hielo´ de manera definitiva. ¿Aparte del deseo propio de hacer esta gira, Ud. siente una responsibilidad de 'abrir caminos' para otros músicos y artistas cubanos en los Estados Unidos?

No sé hasta qué punto eso podrá ser cierto, porque últimamente han viajado algunas orquestas, jazzistas e incluso trovadores. Pienso en Los Van-Van, en La Charanga Habanera, en Roberto Carcassés, en Carlos Varela. Hoy salió que le habían otorgado la visa al grupo Mezcla, de Pablo Menéndez, un norteamericano que vive en Cuba hace 40 años. Me parece muy bien que esto pase y también me gustaría mucho que los músicos norteamericanos fueran a Cuba más a menudo.

-¿Le parece injusto que los artistas cubanos no pueden ser pagados para sus conciertos de manera normal y corriente bajo la ley de los Estados Unidos?

Por supuesto que me parece injusto. Y todavía me parece más injusto que los cubanos no podamos usar lo que hemos ganado con trabajo honrado, porque si un banco norteamericano comprueba que resides en Cuba, confisca tu dinero en dólares, aunque no lo hayas ganado en los Estados Unidos.

-¿Durante las últimas décadas el embargo de los Estados Unidos ha afectado su carrera de manera directa? (De manera económica o artística)

Hace 20 años yo impulsé la creación de tres estudios de grabación. Para hacerlos ayudé con lo que había ganado en conciertos fuera de Cuba. En aquel momento pudimos traer algún equipamiento de Inglaterra y de otros lugares de Europa. Después, cuando quisimos comprar piezas, resultó que muchas eran norteamericanas y se negaron a vendérnoslas, por miedo a sanciones económicas. Si un cubano compra un software norteamericano se lo venden, pero cuando necesita actualizarlo le sale un cartel que dice que las leyes de los Estados Unidos no lo permiten. Este año sólo podrán entrar dos alumnos de piano en cada escuela de música cubana y, en algunas, sólo uno. Eso es por los ajustes económicos que nos impone el bloqueo. Hay un tipo de sillas de ruedas para niños discapacitados que no podemos comprar directamente, por ser patentes norteamericanas. Pagarle a otros para que nos las compren nos duplica o triplica el coste. Cualquiera en mi país tiene mil historias parecidas sobre el bloqueo.

-Parece que esta nueva apertura para los músicos cubanos en los Estados Unidos (no como otras veces) puede seguir para el futuro predecible. ¿Como piensa que este intercambio puede afectar a la música cubana a largo plazo (en términos de ser más influenciados por la música americana por ejemplo)?

La música cubana ha demostrado ser indeleble, porque ha tenido muchas influencias y siempre ha conservado su esencia. Cuando el trío Matamoros estuvo grabando en New Jersey, en los años 30, absorbieron influencias armónicas, pero su son siguió siendo son. Cuando llegaron las Jazz Band a Cuba, Pérez Prado las puso a tocar mambo y Benny Moré las puso a tocar montunos. El blues influyó también al bolero cubano, pero nunca lo descaracterizó. Yo creo que es bueno que las músicas se junten porque de esos contactos siempre salen cosas interesantes. Gillespie decía que Chano Pozo le puso rumba al jazz norteamericano.

-Su canciones tienen cada una su propia mensaje, ¿Pero cual es el mensaje general que quisiera transmitir a las audiencias estadounidenses durante esta gira?

Realmente no me planteo esta visita en términos de un mensaje especial. No creo ser un arquetipo artístico, mucho menos político. De las muy variadas formas de música que se hacen en Cuba, yo hago trova, que es como decir una canción poética. Y dentro de la trova, me veo como uno de los muchos que hubo y que hay. Si he logrado cierta voz propia es porque he trabajado duro y he tratado de superarme, como lo hacen muchos otros artistas. Quizá me gustaría que pensaran que soy un vecino que viene a compartir su espíritu; alguien que viene con sentimientos de amistad y espera lo mismo.

-¿Después de los años, y de todas las experiencias de su carrera y su país, sigue creyendo que un mundo mejor es posible, y que la música tiene el poder de cambiar las cosas?

La música y la poesía no tienen tanto poder como uno pudiera imaginar a los 20 años. Pero sin dudas tampoco son nulas o inútiles. La poesía y la música pueden ser muy influyentes en la conducta humana, porque pueden ser reveladoras, lo mismo a nivel cognoscitivo que a nivel sensorial. El arte mejora a las personas, de eso no tengo dudas, y son las personas las que pueden cambiar el mundo. Hay que dar mucho arte a la gente, para que las personas estén lo mejor inspiradas a la hora de tomar decisiones. De esta forma un mundo mejor estará más cerca de ser posible.

-¿Tiene recuerdos de un momento especifico en lo cual sentía el poder de una canción?

Una canción que escuché en una película, hace 10 años, me hizo dejar de fumar. Una canción mía consiguió que convirtieran en museo a un tren que estaba abandonado en un suburbio de una ciudad.

-Ud. tiene su propio estudio de grabación, Estudios Ojalá. ¿Como funciona el estudio, que tipo de actividad suelen tener allí? ¿Se limita al proyectos suyos, o es un estudio abierto a otros músicos?

Ojalá se construyó en las dos habitaciones superiores de una pequeña casa. Yo aporté la tecnología y los instrumentos y el estado financió la remodelación. Yo lo dirijo, pero los estudios son propiedad estatal, como casi todo en Cuba. Hace sólo dos días Omara Portuondo y Chucho Valdés estaban grabando su segundo disco juntos. El primero también lo grabaron allí. A Chucho le gusta nuestro piano, un Steinway & Son que trajimos de Hamburgo. En él se grabó la integral de piano de Harold Gramatges, cuando aún vivía. Leo Brouwer grabó una parte de “Homo Ludens” con nosotros. Más del 60% de las grabaciones que hacemos son donaciones. Hemos podido ayudar a alumnos de las escuelas de música que necesitan enviar demos a los concursos; también a trovadores sin casas disqueras, o a intérpretes que nunca habían grabado un disco. Nuestro estudio se llama Ojalá, también por ser alternativo.

-¿Que efecto le parece que ha tenido la creación de más estudios de grabación y el acceso a nueva tecnología de grabación en la última década ha tenido sobre el sonido de la música cubana?

Aunque el acceso a las nuevas tecnologías no lo hemos tenido fácil, el beneficio que veo es el hecho de que existan todas esas grabaciones que hemos podido hacer. Entre ellas hay algunos premios Granmys, y también premios de Cubadisco, grabados lo mismo en los estudios Abdala que en los estudios Eusebio Delfín (de la ciudad de Cienfuegos), o en los estudios Ojalá. Cuando dentro de 100 años alguien escuche grabaciones de estos tiempos, algunas serán las que hicimos nosotros. Estos resultados son para mí el mejor premio, porque yo perdí muchas canciones por no tener cómo grabarlas.

-Acaba de empezar la feria Cubadisco....¿le parece que esta nueva apertura de los Estados Unidos a los artistas cubanos puede impactar positivamente a la música cubana? Por otro lado, le gustaría ver a más artistas americanos tocando y grabando en la Habana? ¿Le parece que esto seria posible en un futuro próximo?

Entre los músicos norteamericanos y los cubanos siempre ha existido admiración e incluso apoyo. Cuando a fines de la década del 70 ocurrió el Havana-Jam, ellos dejaron una mesa de sonido que la Empresa de grabaciones de Cuba (EGREM) usó durante años. Mucho después, cuando estábamos haciendo las primeras grabaciones en Ojalá y en Abdala, tuvimos a un entusiasta colaborador norteamericano, el ingeniero de sonido John Fausty, que nos enseñó secretos de la tecnología que acabábamos de adquirir. Ojalá aprueben que los norteamericanos puedan viajar normalmente a Cuba, eso incrementaría mucho los contactos y creo que ambas partes nos beneficiaríamos.

-Ud. acaba de estrenar su propio blog – por qué escribir un blog?

Lo hice porque estaba de visita en el blog de un trovador venezolano y vi un letrero que decía ¿quiere hacer un blog? Me metí y cuando vine a ver tenía un blog propio. Yo no sabía muy bien en qué consistía y me he ido dando cuenta poco a poco. Lo lamentable es que a veces, por el trabajo, pasan días y no hay tiempo de escribir nada. Uno trata de decir cosas que tengan sentido, pero sin exagerar, porque entiendo que el blog es un lugar para estar en confianza, como entre amigos. Es un lugar donde uno puede jugar a Dios, porque puede poner y quitar lo que decida. Yo no he sido capaz de suprimir ni un solo comentario adverso, que los hay. He resultado ser un diosito bastante democrático.(*)

-En su último disco, hay reflexiones sobre la realidad cubana actual. Muchas veces se ha descrito a usted "La voz de la revolución" cubana -- se sienta comodo con esta descripción?

Para nada. La voz de la Revolución cubana es Fidel. Y, cantando, lo fue Carlos Puebla. Yo comparto los principios que fundamentaron la Revolución. O sea, la respeto y podría decir que la siento como parte entrañable, porque me hice hombre aprendiendo de la Revolución. Fui miliciano con 14 años, cuando el desembarco por Bahía de Cochinos. Con 30 partí a ayudar a los angoleños, cuando la Sudáfrica del apartheid los invadió. Esas vivencias me dictaron canciones de combate, pero si Ud. revisa mi repertorio no encontrará loas adulatorias ni fanatismo. Nunca he tratado de escribir panfletos políticos; el gusto que tengo por la poesía no me lo permite. Me siento comprometido con la dignidad de mi pueblo, que ha pasado mucho sin doblegarse. Y también tengo un espíritu bastante autocrítico.

-He leído que tocó en Nueva York por última vez en 1978. Bajo que circunstancias se organizó ese concierto?

Lo organizaron las brigadas “Antonio Maceo” (jóvenes cubanos que cuando niños fueron llevados a los Estados Unidos) y “Venceremos” (norteamericanos amigos de Cuba). Fue en Broadway, en un teatro llamado Minskof, que en julio de 1978 estaba acabado de remozar. El auditorio estaba completamente lleno y el público pedía canciones por sus títulos . Yo no entendía cómo eso podía estar pasándome en los Estados Unidos. Año y medio después, en febrero de 1980, volví a cantar en Nueva York, en la Brooklyn Academy of Music. Esta vez iba con Pablo Milanés. Fue una noche en que nevaba mucho y eso nos retrasó dos horas. Nos llevamos una gran sorpresa cuando llegamos, pasadas las 11, y descubrimos que el teatro lleno aún nos esperaba.

-¿Con cual artista americano le gustaría compartir el escenario? ¿Habrá posibilidad de que se verá algún invitado en el escenario en Carnegie Hall?

Conozco a Barbara Dane, que hace 40 años publicó el primer disco de mi generación en los Estados Unidos, en un sello llamado ―imagínese― Paredón Records. Conozco a David Byrne, que hace 20 años tuvo la gentileza de publicar una antología de mis canciones. También conozco a Pete Seeger y a Harry Belafonte, de quienes guardo enseñanzas inolvidables. Lo cierto es que no me gusta estar molestando a las personas. Así que lo más probable es que cante con mis compañeros, que también son muy buenos músicos. Se trata del trío de cuerdas pulsadas Trovarroco, el baterista y percusionista Oliver Valdés, y la flautista y clarinetista Niurka González. No se los pierda, que son muy buenos.

19 de mayo de 2010.

(*) A partir de agosto o septiembre de 2010 tuve que monitorear el blog, por el carácter soez de algunas manifestaciones. (SRD)