sábado, 22 de septiembre de 2012

¿Desde cuándo se está cayendo La Habana?

Por Javier Gomez Sanchez


Derrumbe en Centro Habana

La Habana se esta cayendo.No hay dudas de que a pesar de los alentadores esfuerzos de restauración de las zonas más viejas de la ciudad acometidos por la Oficina del Historiador, una buena parte de La Habana sufre un penoso deterioro.  Los barrios como Centro Habana y El Cerro, padecen con frecuencia  derrumbes de alguno de sus edificios,  en forma parcial o incluso total, con gran peligro para sus habitantes.  En la zona de El Vedado, grandes edificaciónes de la década de 1950, envejecen aceleradamente por la proximidad del mar, la falta de mantenimiento, y el colapso de sus sistemas de plomería.  Se ha llegado al extremo de cerrar algunos totalmente como el Hotel Capri, abierto en 1957 y cerrado a finales de los 90.

Hotel Capri. Actualmente cerrado.

Mejor suerte ha corrido la torre de apartamentos Someillan, también construido en 1957 y reparado recientemente con una costosa inversión en una arriesgada apuesta inmobiliaria.

Edificio de apartamentos Someillan, llamado asi por el apellido de su propietario , detrás se observa  su edificio adjunto , llamado Someillancito.


¿Pero desde cuando se está cayendo la Habana? o mejor preguntarse: ¿Por qué se está cayendo?  Si se hace esta pregunta muchas personas mencionaran como culpable  a la Revolución Cubana, proceso sociopolítico, con importantes implicaciones económicas, que se ha desarrollado en la Isla durante los últimos 54 años.  La convicción de esta respuesta es tal que lleva a personas extranjeras que nunca han puesto un pie en la ciudad a afirmarla empecinadamente. Más alarmante aun es como esta idea ha calado en la mente de muchos cubanos y habaneros tanto dentro como fuera de Cuba. ¿Cómo es posible que a una ciudad, fundada en 1519 y que cumple ya 493 años,  se le puede atribuir su deterioro a una mínima porción de su existencia: 54 años?

 Solo si se desconoce la historia de la ciudad.

El 16 de noviembre de 1519 se celebra la primera misa bajo una ceiba cercana a la bahía y se formaliza el cabildo de la villa. La ciudad era un caserío que apenas contaba con varias decenas de habitantes que fue creciendo a lo largo del siglo XVI, en la medida que la bahía era utilizada por barcos que iban o regresaban del continente.  Las casas inicialmente de madera, se construyen de piedra. Entre 1580 y 1630 se crea el Sistema de Flotas, que consistía en que los galeones que llevaban las riquezas extraídas del Nuevo Mundo se concentraran en un puerto para continuar viaje juntos hacia España con el objetivo de repeler los ataques de corsarios y piratas. El puerto elegido para la espera fue La Habana.

Uno de los primeros planos de la ciudad.

La ciudad comienza a tener no solo una población fija, si no una itinerante, que por la cantidad de barcos que se refugiaban en el puerto, llego a ser de casi del mismo número que la residente.  La ciudad comienza a crecer en el  eje de las Plazas de Armas, San Francisco y Nueva, actualmente conocida como Plaza Vieja. En 1674 se inicia la construcción de una muralla que protegería la ciudad de posibles ataques pero que encierra su trazado de calles en unos pocos kilómetros cuadrados, perímetro actualmente conocido La Habana Vieja.
Plaza Nueva, luego conocida como Vieja. Ilustración de principios del siglo XIX
Plaza Vieja. Foto actual.

Mapa de La Habana de principios del siglo XIX

Ya a mediados del siglo XVIII el espacio dentro de la muralla se encontraba saturado, existiendo un área de 140 hectáreas, mas de 1000 edificaciones. Era lo suficientemente pequeña como para recorrerla a pie fácilmente, si hubiese estado asfaltada. Sus principales calles eran Oficios, Mercaderes, Orreilly, Obispo, Muralla y Teniente Rey. Para ese entonces la ciudad tenia unos 70 mil habitantes.

Calle de La Habana. Ilustración de principios del siglo XIX.

Mientras la población mas pobre se comienza asentar en la zona sur de la ciudad, conocida como Jesús María, la pujante sacarocracia, formada por un grupo de familias de nuevos ricos con ansias aristocráticas ,sale de las murallas y construye quintas de descanso en El Cerro y El Vedado. A principios del siglo XIX se expanden nuevos barrios,  erigidos por las clases más ricas , que huyen del hacinamiento del interior de las murallas y se urbaniza la zona que hoy rodea el Parque de la Fraternidad y el Parque Central.

Quinta campestre en El Vedado, Calle Linea. Foto de finales del siglo XIX.
En 1863 es demolida la vieja y obsoleta muralla y se inicia la construcción en los solares de lo que sería el Barrio de Las Murallas, que se extendía desde el Paseo del Prado hasta las inmediaciones de El Vedado, creándose lo que hoy se conoce como Centro Habana.  Al oeste, cerca de la desembocadura del rio Almendares se comienza a extender  en 1859 el Barrio El Carmelo que en 1883 se une al de El Vedado, quedando el conjunto con ese nombre. El florecimiento de El Vedado arranca con mayor fuerza durante la década de 1920, conocida como Las Vacas Gordas,  gracias al alza del precio del azúcar ocasionado por  la Primera Guerra Mundial. Se construyen palacetes en las Avenidas   Paseo y Presidentes, conocida como G. En esta década la ciudad choca con un nuevo límite, esta vez natural, el Rio Almendares, solucionado con un puente construido en 1921.

Casa de las Tejas Verdes en restauración. 5ta Avenida , Miramar. Fue la primera casa  construida en la  5ta Avenida.

Comienza el crecimiento del barrio de Miramar,  que a lo largo de la 5ta Avenida que se extiende durante  la década de 1930, junto a las urbanizaciones de Kohnly, Almendares, Nicanor del Campo, Alturas de Miramar,  y  Belen hasta unirse con la zona de Marianao, que había tenido un desarrollo independiente.

5ta Avenida, Miramar, zona cercana a Monte Barreto, década del 40, aun se ven numerosos lotes por construir. Al fondo se ve la Iglesia de Jesus de Miramar, reconocible por su cúpula.

En los 40 y 50 se construyen modernas edificaciones en El Vedado que comienzan conformar la silueta  horizontal de la ciudad: El Focsa, el edificio N,  el Naroca, el Someillan ,el Retiro Odontologico, los hoteles Riviera , Capri y Habana Hilton,  entre otros. Se edifican nuevos residenciales de clase alta cercanos a clubes playeros y campestres  como el Biltmore, El Laguito, Cubanacan, Siboney , Atabey y Novia del Mediodia. Otros de clase media alta como Santos Suarez, La Víbora, El Casino Deportivo, y Fontanar.

Instantanea tomada desde un avión del Malecón habanero, década del 50. Se pueden ver los edificios Focsa terminado y Someillan en construccion. 

 Se extiende El Vedado, para crearse el Nuevo Vedado con residencias de arquitectura vanguardista que se adaptaban a las irregularidades del terreno cercano a la ribera del Rio Almendares.  Durante toda la década del los 50, se multiplican en los planos los proyectos de segunda residencia, que si el comprador deseaba podía ser la primera. Bajo el eslogan Esta Cerca de Todas Partes se construye el Reparto playero de Tarara, el único terminado de otros que se extenderían por la costa este a lo largo de la Autopista bautizada como la Vía Blanca: Riomar, Guanabo, Boca Ciega, Brisas del Mar, Santa Maria , Bacuranao y El Megano.
Reparto Residencial Tarara ¨Esta cerca  de todas partes¨
Mientras esto ocurría durante los años 20, 30, 40 y 50, las zonas más antiguas de la ciudad, Centro Habana y Habana Vieja, iban perdiendo todo interés inmobiliario. En la Habana Vieja el tránsito de los grandes automóviles de la época se hacía casi imposible. Los antiguos palacetes y casas solariegas, con sus patios interiores, cocheras y aljibes, se convirtieron en cuarterías y solares, donde vivía  una parte de la población más pobre de la ciudad, con servicios sanitarios muy precarios, los habitantes hacinados utilizaban pequeñas habitaciones, a veces sin puertas, que se fueron multiplicando con el tiempo. Casas del siglo XVIII fueron convertidas en albergue de  decenas de familias.

Solar habanero. Foto de la década del 40.
En las zonas cercanas al Puerto, a la Terminal de Ferrocarriles, incluso al Paseo del Prado junto a los solares, abundaban los garitos y tarantines, y especialmente los prostíbulos que llegaron a hacer famosos a barrios enteros como los de Colon y Pajarito.  Todo esto matizado con calles de una vida pintoresca y bohemia como Obispo.  En la calle Oreilly, se mantenían algunas de las oficinas bancarias la hicieron ser bautizada como  el Wall Street del Caribe, pero la ciudad moderna crecía muy lejos de allí, y los edificios eran cada vez mas incómodos y poco funcionales.

Calle Oreilly en su época de esplendor como centro financiero. Decada del 20.
Las iniciativas de modernizar la zona antigua, choco con varios escollos, como el proyecto de principios de los 40 que uniría a través de una amplia avenida el Capitolio con el Puerto, que  implicaría la demolición de varias edificaciones patrimoniales, lo que provoco la resistencia de numerosas personalidades de la época. Otros tuvieron mejor suerte como la demolición del Convento de Santo Domingo, acto considerado un crimen patrimonial, para instalar ahí un moderno edificio con helipuerto, destinado a la Gobernación Provincial.  Salvo esta y otras excepciones el desarrollo de la ciudad se realizaba en otros espacios.

Aspecto actual del antiguo Edificio de Gobernacion Provincial, para cuya construcción de demolió en 1954 el Convento de Santo Domingo, edificio del siglo XVIII. Actualmente alberga la Universidad de San Geronimo.

 En Centro Habana, zona no tan antigua como la Habana Vieja, pero igual de devaluada, algunas calles mantenían una vida comercial como Neptuno, Galiano y San Rafael, donde grandes tiendas hacían acercarse a sus vidrieras a miles de compradores y mirones, pero en la nueva Avenida 23 , en El Vedado se iniciaba una moderna zona comercial, La Rampa.

Calle San Rafael, una de las arterias comerciales de La habana de los 50.

Centro Habana había dejado de ser el espacio de diversión predilecto de la ciudad, y los Aires Libres del Prado, famosos en los años 30 y 40, perdían clientes frente a los night clubs , casinos y cabarets de El Vedado de los 50.

Publicidad del Hotel Habana Riviera en El Vedado, inaugurado en 1956 su cabaret y casino eran sus principales atractivos
En enero de 1959 triunfa la revolución y poco a poco, debido a la inestabilidad política y económica de los meses posteriores son paralizadas casi todas las obras constructivas. La Habana dejo de ser el destino turístico norteamericano por excelencia. Las nacionalizaciones de de propiedades norteamericanas provoca la suspensión de las ventas de petróleo a Cuba,  lo que produce el acercamiento a la Unión Soviética, los hechos se suceden  vertiginosamente,  Las compañías ESSO, SHELL y TEXACO, se niegan a refinar o manejar petróleo soviético, el nuevo gobierno nacionaliza las petroleras, Estado Unidos declara un embargo total a Cuba, lo que implica la muerte de las tiendas habaneras. Las vidrieras de Galiano, San Rafael y Neptuno, se van vaciando y a falta de otra cosa se llenan de propaganda revolucionaria. Muchas cierran para no abrir nunca más.

Tienda El Arte. Calle Infanta, Centro Habana, durante años una tienda de ropa para caballeros. Luego de la Revolución,de uniformes para el ejercito. Foto de Martha Rosler. 1984

Durante las décadas posteriores , los proyectos de residenciales playeros del Este de la ciudad se sustituyen por edificios populares, dando lugar a nuevos barrios como Habana del Este, Alamar, Micro X, otro tanto ocurre en Nuevo Vedado ,  La Lisa y San Agustín.

 Alamar. Ciudad dormitorio de La Habana. Foto actual.

Durante finales de los 90 y toda la década del 2000 se ha recuperado la Habana Vieja casi en su totalidad. El antiguo espacio moderno de El Vedado de los 50 ha sido sustituido por el perímetro desde Monte Barreto , colindante con Buena Vista, la intercepción de las calles 3ra y 70 hasta la rotonda de 5ta Avenida donde junto a la mole gigantesca de la Embajada Rusa y los edificio gemelos Tritón y Neptuno, construidos en los 80, la no menos gigante mole de la Iglesia de Jesús de Miramar, la más grande de Cuba, se levantan también el anfiteatro del Acuario, los modernos  hoteles Panorama, Meliá Habana, Occidental Miramar, Quinta Avenida, el apartohotel Monte Habana, el Centro Comercial Comodoro,  los 8 edificios que conforman el  Centro de Negocios de Miramar, toda una zona de expansión de la ciudad, tan moderna como lo fue aquella de El Vedado de hace 60 años y que raras veces es mostrada cuando se habla de La Habana.

Hotel Panorama.

Hotel Melia Habana


Hotel Quinta Avenida.

Centro de Negocios de Miramar. Vista parcial. 

Centro Comercial Comodoro
Hotel Occidental Miramar

Aparthotel Montehabana

Actualmente en Internet se encuentran con facilidad fotografías y videos nostálgicos de los 50, que muestran una Habana esplendida y moderna. Entre las imágenes tanto en blanco y negro como a color de la Avenida 23 y otros espacios, es difícil encontrar algo que muestre otra realidad en La Habana pre revolucionaria. Pero si existen.

<em>Cuban Children</em>, Walker Evans, 1933. The J. Paul Getty Museum. © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art
Foto de Walker Evans. La Habana 1933

Foto de Walker Evans. La Habana 1933.

En 1933 el fotógrafo norteamericano Walker Evans visita La Habana, las fotos de Evans habían alcanzado notoriedad en la prensa norteamericana al mostrar las penurias de la Gran Depresión, por lo que era considerado un fotógrafo de temática social. Walker Evans se adentra con su cámara en la zona más antigua de La Habana.

Foto de Walker Evans . La Habana 1933

Sus fotos nos muestran una ciudad bastante alejada de las postales de la época, con edificios que para entonces tenían casi 100 años, con sus fachadas despintadas y carcomidas. Una panorámica abarca la Plaza del Vapor, en los balcones de los edificios, las sabanas colgadas nos hacen pensar que se trata de una foto tomada por un turista actual desde la terraza de un hotel habanero.

<em>Plaza del Vapor, Market Area, Havana</em>, Walker Evans, 1933. The J. Paul Getty Museum. © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art
Plaza del Vapor. Habana Vieja. Vista por Walker Evans en 1933.

Otras imágenes son encontradas al azar, dispersas a veces entre otras que solo muestran el esplendor. En una dedicada a los carnavales habaneros de 1950, una carroza pasa por delante de un edificio apuntalado con vigas de madera.


Otra muestra un viejo edificio tapiado, su destino seria la demolición para dar lugar al Gran Templo Masónico en las calles Belascoain y Carlos III, por su arquitectura se puede decir que ya tenía  al menos 70 años,  frente a otro mejor conservado, que daría lugar a la moderna tienda Yumuri, la foto, muy rara, ilustra el estado en que se encontraban muchos edificios de esa zona.


Otra imagen, probablemente de la Calzada de Monte también deja ver edificios apuntalados.


Otra más que parece de una intercepción  cercana al Mercado de Cuatro Caminos, también parece de la actualidad si se quitaran los anuncios de Coca Cola y Ron Pinilla.



En otra foto, tomada en los alrededores del Estadio del Cerro, en 1954, aparece un increíble cinturón de miseria a pocos metros del  emblemático terreno.


Finalmente una inocente fotografía tomada en el Paseo del Prado , nos muestra un juego de pelota que sirve de divertimento a un grupo de niños mientras unos adultos miran sonrientes,  detrás, la hilera de automóviles estacionados  no deja ver la acera. Seguramente a quien  la subió el juego le pareció una imagen idílica, pero una mirada aguda descubre algo mas, al fondo,  en un espacio vacío , una columna incompleta delata la existencia de un edificio , tal vez de los originales del Prado de la mitad del siglo XIX ,que colapso en un derrumbe.


Así poco a poco, imágenes que saltan aquí y allá, dispersas, nos revelan una lógica cuya negación y ocultamiento ha dado lugar a uno de los mitos arquitectónicos y urbanísticos más grandes de la historia: el deterioro de la Ciudad de la Habana, un proceso de nacimiento y muerte que no ha dejado de ocurrir durante casi cinco siglos.

La respuesta correcta a la pregunta: ¿Desde cuándo se está cayendo La Habana?

Desde hace 493 años.  

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ni la piedra puede resistir el paso del tiempo. Pero sabiendo esto los mas inteligentes hacemos rentable las ciudades modernas para poder financiar minimamente sus fachadas

fiume michel dijo...

hola javier necesito contactarte urgente por favor escribeme a mi email un tel donde llamarte fiume.michel@gmail.com

jrcabrera dijo...

Muy buen trabajo...vivì en la habana durante 5 años y siempre la recuerdo...

Anónimo dijo...

Sin negar que en La Habana de las decadas 30, 40, y 50 habian zonas de pobreza, como en casi todas las ciudades, y vienen a la mente el "periferico" barrio de Las Yaguas,o Llega y pon,tambien los solares y otras areas menos esplendorosas de la Habana Vieja, me parece que muchas de las fotos que dicen mostrar aqui "edificios apuntalados" son en verdad edificios en restauracion.Hay que diferenciar entre la Habana de las fotos de los 30 de Walker Evans en plena Depresion Economica, y la Habana de la segunda mitad de los 40 y la decada del boom constructor de los 50.No son la misma cosa y no se puede generalizar.Toda ciudad tiene partes viejas mas o menos cuidadas, pero no se puede tapar el sol con una mano.La Habana recibio un golpe de muerte a partir de 1960 y 61 y desde entonces ha ido muriendo por partes hasta llegar al cadaver ruinoso de hoy.Y si,es cierto,la desidia del regimen castrista,la destruccion del comercio y la libre empresa cubana-no solo la extranjera-y la centralizacion absurda provocada por un "Estado" controlador e ineficaz, que logicamente jamas hubiera podido "con todo", llevo hasta el punto de la asfixia la sociedad civil,esa que va tejiendo desde la creatividad privada la autogestion de multiples espacios en la ciudad.Las zonas "nuevas" de Miramar que usted menciona como ejemplos de nuevo crecimiento son exclusivamente hechas por cadenas hoteleras extranjeras como Melia.Nada que ver con cubanos,como la actual construccion en la antigua Manzana de Gomez, todo esto lejos de los arquitectos y sindicato de arquitectos cubanos que construyo el Habana Hilton en los 50 y quienes recibian beneficios por alquilarlo a la cadena Hilton.Es un ejemplo superficial y poco honesto que usted pretende ofrecer como prueba de que lo que esta en ruinas es mas bien por desplazamiento,como ha sucedido en el pasado. Yo he viajado a Cuba como turista, y tampoco es cierto que La Habana vieja "esta casi toda restaurada".Por el contrario,apenas unas 3 o 4 calles estan restauradas y detras de este telon hay mas de la mitad de la ciudad vieja en ruinas y con aguas negras pestilentes.Centro Habana jamas conocio hasta la revolucion la decadencia de hoy, y su comercio desde Prado,pasando por Galiano y San Rafael, Infanta,y la misma Habana Vieja con sus multiples fondas chinas, cafes, buenos restaurantes y tiendas de todo para comprar le daban esa vibracion de vida que un totalitarismo jamas puede tolerar ni reproducir.Donde se toma hoy facilmente un buen cafe con leche en la Cuba o La Habana de hoy? Lo cierto es que no hay zona habanera que se salve de la ruina,y la ciudad jamas conocio antes una depauperacion tan generalizada.Es el mismo absolutismo del regimen centrista y empobrecedor que por casi 5 decadas ensombrecio y afeo ciudades otrora esplendidas como Praga, Buda-Pest,Varsovia y Cracovia y hasta la misma Berlin oriental, que en los 50 a 80s eran tristes sombras de un pasado esplendoroso, y que hoy, luego de 2 decadas sin cortina de hierro han renacido esplendorosas otra vez y son magneto de turismo por su vida civil libre, su comercio libre y su oferta cultural y gastronomica, solo posibles otra vez bajo la autogestion y la libre empresa.Lo que sucede es que usted nacio los otros dias y habla de cosas que no vio ni vivio, y su referente es esa doctrina castrista que encubrio y deformo la historia pasada de la Cuba Republicana, que sin ser perfecta, ni mucho menos,era superior por su sociedad civi viva y activa,a la ruina haitianizada que es el legado del castrismo empobrecedor.

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